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¿Quieres saber cuánto viven estos curiosos animales?

Cuánto vive un besugo: el camino a la soledad

Cuantos más años cumple, más busca las profundidades del océano para vivir sin compañía, en eso se parece mucho a los humanos, pero ¿por cuánto tiempo?

Esta vez hemos tenido que investigar un montón para dar con el dato y saber cuánto tiempo vive un besugo. Y por fin. Parece que puede llegar a los 16 años, más o menos como un perro. No es una vida muy larga, pero más de lo que se le supone a un pez de su tamaño.

Algunas curiosidades del besugo. Se puede decir de este animal que se vuelve gruñón y achacoso con la edad, singularidad que comparte con muchos humanos. Cuanto mayor se hace, más lejos y escondido vive, y con menos compañía, porque puede llegar a encontrarse hasta a los 800 metros de profundidad en el Atlántico, y a 400 en el Mediterráneo. Sin embargo, los jóvenes son más costeros y se agrupan en grandes bancos de besugos, esto también es típico de nuestra especie.

El besugo es un pez espárido, con una fisonomía típica de esa familia, podéis apreciarlo en la ilustración que hemos preparado para el artículo. Una de sus señas de identidad es la mancha negra que tienen cerca de la base de su aleta pectoral, clave para reconocerlos en la pescadería y que no te den el cambiazo (son caros como el azafrán pero su carne merece mucho la pena). Cuanto más grande es la mancha, más años tiene el besugo.

El castellano les ha hecho un flaco favor utilizando su nombre en varias expresiones bien instaladas en el decir popular, ya sea por lo de “tener una conversación de besugos”, ya sea porque calificar de “besugo” a alguien equivale a llamarle zote, poco más o menos. Pero ¿de dónde viene este dicho? No hemos encontrado qué fue antes, si el huevo o la gallina, pero la cosa es que en 1951 la revista El DDT empezó a publicar una sección que se llamaba “Diálogos para besugos” escrita por varios anónimos que más tarde popularizó el humorista Armando Matías Guiu. Él mismo cuenta aquí de una forma muy divertida en qué consistían estas conversaciones, algunas veces entre políticos, otras entre personajes influyentes… Pero además, si vamos a la RAE, una de las acepciones que se le atribuye a la palabra besugo es “persona torpe o necia”, así que sin ser ni mucho menos el más tonto del océano, este pobre pez con ese San Benito se ha quedado.

1 Comment

  1. Ese mero era como cualquier otro soplagaitas, y ni ese ni otro mero ni otra especie animal del mundo deberia de ser tratada como lo hacemos con cualquier animal que se nos cruza por el camino.

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